sábado, 6 de febrero de 2010

La perversa perspectiva de David de Jorge

Créeme, David, puedo entender una comida fantástica en cualquier tipo de lugar, incluso en la caverna del oso. Puedo también entender la fácil "gourmanderie" del "heavy consumer", el exceso físico como flirteo loco entre Eros y Tanatos... Lo que ya me cuesta más es admitir titulaciones de "modernidad" a los que van a perecer... Te recuerdo que este término se acuña allá por el siglo IV, cuando los cristianos rompen un sistema caduco para estrenar un nuevo paradigma. No reconozco estos "valores" en tu amado cocinero, no. Ni su histriónica ira de perdedor me parece muy contemporánea... Te regalen los bueyes de mar con foie gras y las butifarras negras con "everything in it", pero revisa, una vez hecha la digestión, los adjetivos que tan falaz -y perversamente- atribuyes.
El diablo que se cita en tu texto es ordinariamente anacrónico. Como su acólito.

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