miércoles, 26 de mayo de 2010

Un recuerdo de Jordi Esdella...

Por Siggi Soler

Queridísimos y amamantados niños y niñas que me escucháis, Que tal? Como estáis? Bienbienbienbien, buenobuenobueno, buenobuenobueno….
Os hablo una vez mas en esta noche desde mi locutorio color cielo y oro, queridísimos y amamantados, para deciros que yo, Tito B. Diagonal, estoy indignadísimo. Incluso iría mas lejos, o como diría papa, ira plus-ultra, para deciros que estoy IN-DIG-NA-DI-SI-MO ! Estoy ahora mismo como Paco (el capitán de mi yate, de los Carballeira Brothers) soltando coloridos insultos en mas de veinte idiomas (incluyendo el tagalo y el pashtu).
Pero no os asusteis que Tito B. Diagonal esta aquí dispuesto a defender vuestras almas puras y angelicales para contaros como siempre la verdad, toda la verdad y nada mas que la verdad ante la abominable campaña que se han dedicado a montar esa panda de mentirosos, timadores, embusteros, falaces, fariseos, mayorales, rabadanes y zagales que pastorean los rebaños comunicativos, también llamados periodistas y que están mas fuera de lugar que un tipo con smoking y calcetines blancos en una cena de mi club.
Como se que todos vosotros seguís mis sabios consejos ya que Tito B. Diagonal si es (el único) profeta en su tierra, y no perdéis vuestro tiempo leyendo la prensa, que para eso estoy yo aquí para contaros lo que pudiera ser interesante, os diré que los mas prestigiosos medios de comunicación de nuestra nación, de nuestro ultramar y los otros, durante los últimos días se han pasado un poco, digamos como veinte selvas, propagando la absurda noticia de que yo, Tito B. Diagonal, he decidido morirme.
Se que lógicamente os estaréis preguntando: “Y quienes son esos para saber lo que Tito B. Diagonal ha decidido o dejado de decidir?
Pues amadísimos, globalizados, megaletileonorizados y apenados niños y niñas que me leéis, degustando mis textos cual si fuese (no nos engañemos, la cosa no os da para caviar) polvorones, alfajores y mazapán de Cádiz, una vez mas, tenéis toda la razón, ya que solo se mueren los pobres.
Los Diagonal, nos mudamos al cielo ¡
Intuyo que vuestras ahora mismo desasosegadas almas están buscando las razones de mi espiritual safari. Os diré que son innumerables. Pero por contaros una os diré que después de lustros intentando hacer entender a sordos alcaldes y becerriles ayuntamientos de la innegable necesidad del carril Lamborghini en la Avenida del Diagonalísimo, la mera idea de la ordinariez de un posible carril tranvía, se me hace algo tan insoportable como aquellas películas de arte y ensayo en versión original sueca y subtituladas en danés.
Comprenderéis que para alguien como yo que, amadísimos/as de mi paterno corazón, está más que acostumbrado a ejercer el mando (y muy bien asesorado siempre, que para eso soy rico entre los ricos) el que mis consultorías caigan en cajones olvidados pero se organice un referéndum (o posiblemente un Never-Endum, como diría mamá), es algo casi tan imperdonable como el que los musulmanes no le pidan perdón a Aznar.
Por ello, pequeñines/as míos/as, sabiendo estar al nivel que la vida, maestra suprema, me asigna y acompañado por todos los coros de ángeles, arcángeles, querubines, serafines, tronos, dominaciones y potestades ascendí discretamente (con la misma discreción que los Diagonal manejamos nuestras cuentas helvéticas) al cielo, mas concretamente, a la zona VIP del cielo que tiene mi amigo Tato Ganduxer (gracias a una generosa contribución que papá aporta todos los años a la Conferencia Episcopal), justo encima de mi adorado Pals, y desde donde dispongo de la única vista sobre Barcelona capaz de superar la de mi terrenal palacete en la Avenida Pearson.
Pero, como no hay mal que cien años dure y mal que por bien no venga, (¡toma ya, dos refranes en uno!) esperare a tiempos mejores, en los que José María Aznar volverá a recuperar la sonrisa –si es que alguna vez la tuvo—señal inequívoca de que España empieza a amanecer de nuevo en las pantallas de las televisiones amigas. Y ese día, que coincidirá seguramente con el día dedicado a la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María, gloriosa patrona de la no menos gloriosa Arma de Infantería del, por supuesto, glorioso Ejército español, vuestro Centinela de Occidente, hombre inteligente, consecuente, culto y, además epicúreo, como Radamés en la ópera verdiana Aida , hará de nuevo su entrada a los acordes del “Ritorna vincitore” en la zona alta de Barcelona.
Mientras tanto, en mi yate, mi gallardete y el torrotito de proa ondearán a media driza (y los salarios de Damian- mi querido Valet de Chambre-, ayudas de cámara, doncellerío, cocineras, friegaplatos, chóferes, mozos de cuadras y personal de jardinería, congelados).
Lo que afirmo aquí, para general conocimiento.
Tito B. Diagonal.

No hay comentarios:

Publicar un comentario