lunes, 9 de agosto de 2010

Finca Prats. La otra Lleida

(Publicado en El Economista)
Resplandece el sol sobre las tierras leridanas bañadas por el Segre, ubérrimas de grandes vinos, perfilados paisajes continentales y murmullo de abejas. Estamos al lado de la capital pero con un horizonte lleno de viñedos antiguos que hoy son emergentes. Y, en medio de las cálidas vibraciones del aire, una vertiginosa construcción de líneas depuradas, volúmenes geométricos y promesas de placeres arcanos. Finca Prats. Recientemente establecido como el primer hotel cinco estrellas de Lérida, ya es fama la sutileza de su servicio, la precisión de su lujo contemporáneo y la armonía de su restaurante. Podría parecer que tal despliegue de epítetos se debería a su singularidad en el entorno; mas cuando el viajero penetra en sus aceradas sombras, advierte con certidumbre que las geografías se diluyen, y que aquí las atmósferas y los colores pertenecen a más a lo cosmopolita y lo onírico que a lo geológico. No estamos en Lérida. Estamos en Finca Prats. Grandes espacios selectos, patios de profundo césped, mobiliario “signature”, flores frescas, delicadas aguas de frutas por doquier, un spa con piscina de minimalista ensueño, gym de luxe, espectacular bodega con mesa (para grupos), roof garden con telescopio profesional (donde se celebran cenas astronómicas), habitaciones con jacuzzi exterior y tecnología punta, detalles inauditos, un sinfín de salones de todos los tamaños equipados con la última generación audiovisual… Todo, además, entre el silencio calmo de los materiales nobles y limpios; entre el silencio de un personal deslizante.
El paso al restaurante, dentro de la lenitiva liturgia que envuelve el conjunto, se realiza parsimoniosamente desde la biblioteca, donde apetece refrescarse con un primer champagne. Xavier Prats, el propietario, bien conocido en Lleida por su larga trayectoria en el mundo de la hostelería (de hecho, al lado posee un bello palacete para grandes banquetes), ha querido enfatizar más las sensaciones relajantes y discretas que las extravagancias en su comedor. Con grandes ventanales donde estalla la luz, que juega afuera con la piedra estricta y el irreal césped, el espacio prima la intimidad gracias a la gran separación entre mesas y al silente desfile de los camareros. Aquí, en el Blanc (nombre del restaurante), se apuesta en lo gastronómico por la cocina catalana contemporánea suavemente guiñada. Por los contrastes amables. Por la comercialidad bien entendida. Platos de estación, sin filigranas ni cohetes. Recetas suculentas pero muy bien tratadas en cocción y combinación. Elaboraciones donde siempre subyace la tradición. Así, entre algunas de las propuestas de Josep Maria Tost, el chef, habría que citar la coca crocante de sardinas con cebolla caramelizada, mosaico de escalibada y bouquet de ensalada con uva; el foie gras poelé con Granny Smith estofada y caldo de anguila; el ravioli abierto de vieiras con colmenillas a la crema y espárragos; el turbot al horno con frutas perfumadas y tomillo cítrico y, muy especialmente, el completo steak tartare, preparado en gueridon ante el cliente, con polvo helado de mostaza. También los quesos conjugados con distintas confituras y gelées, y los postres, acaso poco brillantes.
Pero todo eso es sólo uno de los lados del icosaedro sensorial de Finca Prats.


Primer plato: tián de patata enmascarada, huevo estrellado y setas con aceite de trufa y cordón “romescado”
Segundo plato: roast beef de presa ibérica con parmentier, crujiente de jamón ibérico y hierbas aromáticas
Postre: espuma de crema catalana


No fumador
Cocina: 7
Carta de vinos: 7
Ambiente: 9
Precio medio: 60 € (menús de 60 a 110 €)
Siempre abierto

Crta. N-240 Km 102,5
Lleida
Tel. 902 445 666

No hay comentarios:

Publicar un comentario